¿Y si pudieras quedarte con el lugar en el que os conocisteis?
Jonathan Roberts y su esposa Jacqueline, sintieron, sin duda, un flechazo. Todo empezó un dia de abril cuando coincidieron en los asientos 5 y 6 del tren de Dorset a Londres. Allí mismo se inició un idilio que culminó en boda solo seis meses más tarde.
Dos años después, Jacqueline se enteró de que la companía de trenes renovaba el mobiliario de sus vagones y no lo pensó un minuto: se puso en contacto con el almacén de la compañía para intentar comprar los asientos que le habían unido a su marido. Lisa, la encargada del almacén, se convirtió en cómplice de la idea en cuanto supo el motivo, así que se las apaño para intentar cerrar la venta.
"Los pondremos cerca de una ventana, justo como estaban cuando nos conocimos", comentó. La compañía no ha querido cobrarles nada por los asientos, azules y grises y que ya tenian dieciséis años, pero la pareja, a cambio, ha donado 1.000 libras a una organización benéfica ferroviaria.
"Cuando le dijimos a nuestros amigos los que íbamos a hacer, uno de ellos dijo que la excentricidad inglesa no había muerto", dijo el marido. La pareja posó con sus trajes de boda, junto a los asientos, en una ceremonia de presentación del nuevo mobiliario de los trenes, en la estación de Waterloo.
No es la primera vez que la pareja rinde homenaje a la forma en que se conocieron: su tarta nupcial tenía forma de tren.


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